Recuperé mi momento hasta que vino el tiempo y se lo llevó, porque ya no me importaba; tú eras tú, yo era yo y nada nos unía, nada. Esperar a otro cielo era demasiado doloroso, preferí contar las horas que tardaba una nube en pasar, algún día, me prometi, una de ellas se quedaría parada junto a mí.
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